Cirugía de aorta descendente

La aorta es la principal arteria del organismo humano, encargada de distribuir la sangre oxigenada tras su salida del corazón. Su nacimiento se produce a la salida del ventrículo izquierdo del corazón. La válvula aórtica separa ambas estructuras. La aorta descendente se divide en:

  • Aorta torácica descendente: es la porción comprendida entre el cayado aórtico y la zona diafragmática. Da lugar entre otras a arterias que irrigan la médula espinal y la pared torácica.

  • Aorta abdominal: es el tramo final de aorta que discurre entre la zona diafragmática y la bifurcación aórtica, donde se divide en arteria ilíaca común derecha e izquierda. Ramas de la aorta abdominal son las arterias que irrigan las vísceras abdominales (hígado, estómago, bazo, páncreas, intestinos…) entre ellas el tronco celíaco y las arterias mesentéricas superior e inferior.

¿Cuáles son las enfermedades más frecuentes de la aorta torácica descendente y abdominal?

Un aneurisma es una dilatación de un vaso sanguíneo. Cuando un paciente presenta un aneurisma de aorta torácica descendente o abdominal, si éste es mayor a un tamaño determinado, tiene el riesgo de romperse o producirse una disección de aorta. Los aneurismas de aorta abdominal pueden ser infrarrenales si se encuentran por debajo de las arterias renales (lo más frecuente) o yuxtarrenales si se encuentran englobando a las arterias renales.

Una disección de aorta es la separación de las capas de la misma por entrada de sangre entre ellas, con el consiguiente riesgo de rotura. Puede ser aguda o crónica.

Cuando existe un riesgo potencial de rotura de aorta lo suficientemente grande, es preciso instaurar un tratamiento, el cual será quirúrgico o endovascular, en función de la enfermedad que presente el paciente, de su tiempo de evolución, de la localización del aneurisma, de la edad y de las demás comorbilidades que presente.

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¿En qué consiste la intervención?

La cirugía de la aorta torácica descendente y abdominal puede ser abierta, consistiendo entonces en la sustitución del tramo de aorta enfermo por un injerto de material protésico. La vía de abordaje dependerá del tramo de aorta enfermo. En el caso de los aneurismas torácicos será mediante una incisión en el costado izquierdo. En el caso de los aneurismas abdominales infrarrenales, la vía de abordaje preferida suele ser la laparotomía media (incisión longitudinal a lo largo del abdomen). En los aneurismas yuxtarrenales, solemos usar un abordaje retroperitoneal, lo que posibilita el acceso a la porción superior de la aorta abdominal.

En otros casos puede ser más conveniente realizar una cirugía endovascular, consistente en introducir desde los vasos femorales de la ingle y bajo visión fluoroscópica una prótesis plegada en un catéter (endoprótesis) la cual se libera en el tramo enfermo sellando esa zona por dentro. Es una técnica especialmente indicada en pacientes ancianos o con enfermedades que desaconsejen una cirugía abierta. Actualmente esta técnica la realizamos de rutina en colaboración con un equipo de radiología vascular.

¿Quién está en el quirófano durante la intervención?

Durante una intervención de aorta, un grupo altamente capacitado trabaja en equipo. La siguiente es una lista de las personas que están en el quirófano durante una intervención de aorta.

  • El cirujano cardiovascular, que dirige el equipo quirúrgico y realiza la intervención.

  • El/los cirujanos cardiovasculares ayudantes.

  • El radiólogo vascular, especializado en el manejo de los equipos de radioscopia y en la interpretación de las imágenes generadas por éstos, en caso de procederse a una intervención endovascular.

  • El anestesiólogo cardiovascular, que administra los medicamentos que duermen al paciente durante la intervención (anestesia). Se asegura de que el paciente reciba la cantidad adecuada de fármaco durante la cirugía y se encarga de controlar los monitores que controlan el estado del paciente durante la intervención.

  • El perfusionista, que controla la máquina de circulación extracorpórea, en caso de que ésta sea necesaria.

  • Las enfermeras cardiovasculares, que han recibido formación específica para ayudar durante la intervención.

Previo a la intervención

Excepto en casos urgentes, la intervención se llevará a cabo en una fecha adecuada para usted y con disponibilidad de quirófano por parte del cirujano. Deberá comunicar a éste su estado reciente de salud incluyendo si ha tenido algún resfriado, caries, o fiebre. Acuérdese de llevar al Hospital los medicamentos que esté tomando o haya tomado en los últimos días. Probablemente ingrese el día antes o la misma mañana de la intervención.

Deberá bañarse con una solución antiséptica y se le afeitará la zona cercana al campo quirúrgico. Con ello evitamos futuras infecciones. Permanecerá en ayunas desde las 6 horas previas a la intervención, con el fin de no sufrir complicaciones anestésicas. Por este mismo motivo es conveniente que en caso de fumar, no lo haga al menos dos semanas previas a la intervención.

Tras su ingreso se le realizará (en caso de no tenerlo ya hecho) un electrocardiograma, una analítica de sangre y una radiografía de tórax.

Como parte de su medicación preanestésica, es probable que se le dé un sedante  para estar más relajado antes de ir a quirófano. Ya en quirófano, se le cogerá una vía por donde administrar los fármacos anestésicos. Probablemente usted no recuerde esto después de la intervención.

Durante la intervención

Una vez dormido se le introducirán una serie de tubos y sondas:

  • Tubo endotraqueal: permite conectarlo a un respirador durante la intervención quirúrgica

  • Sonda vesical: se introduce por la uretra y llega a la vejiga urinaria, lo que permite recolectar la orina durante la intervención, evitando que la vejiga se llene y posibilitando el conocer el funcionamiento de los riñones.

En caso de que se requiera el uso de circulación extracorpórea, durante la intervención se le administrará heparina, un anticoagulante que hace que la sangre no se coagule mientras usted es operado. Antes de finalizar la intervención se administra un “antídoto”, la protamina, que revierte esta acción.

En los casos de cirugía endovascular, ésta puede llevarse a cabo mediante anestesia espinal o incluso local con sedación, no requiriendo tubo endotraqueal ni sonda vesical.

Postoperatorio

Inicialmente será ingresado en la unidad de cuidados intensivos (UCI) donde despertará entre 3 y 9 horas después de finalizar la operación si no se le despertó en quirófano.

La vida después de una intervención sobre el la aorta torácica descendente y abdominal:

Tras esta intervención, la recuperación puede tomar un tiempo variable en función de la enfermedad inicial y del estado de salud que presentase antes de la operación. En algunos casos deberá guardar un reposo relativo tras la intervención.

Además deberá seguir tomando fármacos en algunos casos. Esto también depende de la enfermedad inicial. Deberá vigilar y controlar estrechamente sus cifras de tensión arterial.

En 4 a 6 semanas podrá reincorporarse a un trabajo de oficina. En caso de que su trabajo requiera ejercicio físico o un estrés importante, este tiempo puede alargarse o incluso requerir una baja o cambio de empleo en casos extremos.

En los casos de cirugía endovascular, la recuperación puede ser mucho más rápida, pudiendo reincorporarse a sus actividades cotidianas tras la cicatrización de las heridas.